Los besos apasionados ayudan a prevenir todo tipo de problemas cardiovasculares, además de otras enfermedades como el colesterol.
Las personas que besan a menudo tienen una mayor frecuencia cardíaca y su presión sanguínea está mejor regulada, ya que los besos ayudan a disminuirla. Además, un beso dilata los vasos sanguíneos por lo que la sangre fluye y llega mejor a todos nuestros órganos vitales.
La mayoría de las veces nos preocupamos por resolver estos problemas cuidando nuestra alimentación, pero si además besamos con frecuencia los efectos se verán multiplicados.